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Brain Quiz

Autismo en mujeres adultas y camuflaje social

  • Redactado por el equipo de Brain Quiz
  • Actualizado el 8 de agosto de 2026
  • Publicado el 8 de agosto de 2026
  • 8 min de lectura

Esta página describe un mecanismo, no un perfil. Explica qué ha medido la investigación sobre el camuflaje social desde 2016, por qué hace que el reconocimiento llegue más tarde en mujeres adultas y por qué no es ni una estratagema ni un defecto. No permite concluir nada sobre su situación, y lo recuerda en cada apartado.

1¿A qué se llama camuflaje social?

El camuflaje social reúne las estrategias empleadas para ocultar rasgos autistas o compensar sus efectos durante una interacción. Hull y sus coautores lo describieron en 2017 a partir de los relatos de 92 personas adultas y extrajeron una secuencia en tres tiempos: una motivación, unas técnicas, unas consecuencias. La motivación más citada no era esconderse, sino acceder: sostenerse en un grupo, conservar un empleo, hacer amistades.

El cuestionario construido a partir de esos relatos, publicado en 2019 por el mismo equipo, conserva veinticinco enunciados repartidos en tres factores. Se validó con 354 personas adultas autistas y 478 no autistas, con una consistencia interna de 0,94. Los tres factores explican lo que abarca la palabra mejor que cualquier definición.

Los tres componentes distinguidos por Hull y cols. (2019).
ComponenteQué abarcaEjemplo recogido
CompensaciónMétodos aprendidos para hacer lo que no sale de forma espontáneaAprender expresiones faciales observando series de televisión
EnmascaramientoOcultar lo que se notaría o presentar una versión aceptable de una mismaContener un movimiento repetitivo que calma
AsimilaciónFundirse en un grupo en el que no se siente parteHablar cuando preferiría callarse, para no desentonar

2¿Cómo se ve en el día a día?

Las descripciones recogidas en los estudios cualitativos se parecen de un país a otro. No son rasgos, son gestos, y eso es lo que las hace reconocibles.

  • Preparar una conversación de antemano: anticipar las preguntas, ensayar respuestas, tener lista una frase para salir.
  • Imitar reacciones vistas en otro sitio: una entonación, una risa en el momento justo, un gesto aprendido observando a los demás.
  • Vigilar la propia cara y el propio cuerpo durante el intercambio, como se relee un texto mientras se escribe.
  • Forzar un contacto visual que se cree obligatorio y perder mientras tanto el hilo de lo que se dice.
  • Contener un movimiento repetitivo que calma, hasta volver a estar a solas.
  • Desplomarse después de una velada que salió bien, sin poder hablar ni moverse durante horas.
  • Hacer una carrera de la observación: leer mucho sobre códigos sociales, anotar reglas, repasarlas antes de una cena.

El último punto explica la paradoja aparente. Una persona que camufla mucho puede parecer muy cómoda en sociedad, y serlo de verdad durante una hora. El coste no se ve dentro de la interacción: llega después, y casi nunca se cuenta a quienes estaban presentes.

3¿Por qué el reconocimiento llega más tarde?

La cifra más elocuente procede de un metaanálisis publicado en 2017 por Loomes, Hull y Mandy, que reunió 54 estudios y más de 13,7 millones de participantes. La proporción entre hombres y mujeres varía allí según cómo se encontró a las personas, y esa diferencia es la información útil.

Proporción entre hombres y mujeres según el método de reclutamiento, según Loomes y cols. (2017).
Tipo de estudioProporción observadaIntervalo de confianza del 95 %
Todos los estudios juntos4,20 por 13,84 a 4,60
Estudios de mejor calidad metodológica3,32 por 12,88 a 3,84
Búsqueda en población, con independencia del estatus3,25 por 12,93 a 3,62
Estudios que parten de personas ya identificadas4,56 por 14,10 a 5,07

La lectura es directa. Si se busca en población general, aparecen unos tres hombres por cada mujer. Si se parte de personas ya identificadas, aparecen cuatro y medio. La distancia entre ambas cifras no es una diferencia biológica: es la parte de las mujeres que cumplen los criterios sin haber sido reconocidas.

Una encuesta neerlandesa publicada en 2013 con 2.275 personas apunta en la misma dirección y precisa el momento: según los grupos de edad y las categorías vigentes entonces, las mujeres eran identificadas más tarde que los hombres. El trabajo cualitativo de Bargiela, Steward y Mandy, publicado en 2016 con catorce mujeres de 22 a 30 años reconocidas tardíamente, describe el mecanismo desde dentro: relatan haber fingido ser normales y consideran que su género llevó a los profesionales que consultaron a buscar en otra parte.

4¿Cuánto cuesta el camuflaje?

Las 92 personas adultas entrevistadas por Hull y sus coautores en 2017 nombraban primero el agotamiento y después algo más difícil de formular: dejar de saber bien quién se es tras años presentando una versión retocada de una misma. Ese segundo coste reaparece en casi todos los estudios cualitativos publicados desde entonces.

Cage y Troxell-Whitman encuestaron a 262 personas adultas autistas en 2019. Dos configuraciones destacaban como las más pesadas: camuflar en todas partes y camuflar solo en ciertos contextos sin poder soltarlo en los demás. Las mujeres citaban más a menudo razones que las autoras llaman convencionales, del tipo desenvolverse en un marco formal como el trabajo.

Un estudio más amplio publicado en 2021 por Hull y su equipo relacionó el camuflaje declarado con más síntomas de ansiedad generalizada, ansiedad social y depresión. Dos matices importan: una vez tenidos en cuenta los rasgos autistas y la edad, el efecto añadido seguía siendo pequeño, y no se encontró ninguna interacción con el género. Dicho de otro modo, no es un fenómeno femenino, sino un fenómeno descrito con más frecuencia por mujeres.

  • Un cansancio que no se arregla con una buena noche, porque sigue a la carga social y no a la carga física.
  • Un desfase entre la imagen que se da y el estado real, que dificulta formular una petición de ayuda.
  • Un esfuerzo invisible y, por tanto, nunca reconocido, ni por el entorno ni por los profesionales consultados.
  • El riesgo de renunciar a categorías enteras de situación social en lugar de seguir pagando su precio.

5¿Qué cambia una autoobservación?

Cambia un punto concreto: desplaza la pregunta. Un cuestionario escrito en torno a los rasgos autistas pregunta qué siente usted con el ruido, ante un cambio, dentro de un intercambio. Un cuestionario escrito en torno al camuflaje pregunta otra cosa: qué hace para que no se note y qué le cuesta después. Quien lleva treinta años compensando suele responder de forma muy distinta a los dos.

Ahí está también el límite del ejercicio. Un cuestionario de autoobservación no permite afirmar ni descartar un trastorno: no pregunta nada sobre la antigüedad de las dificultades, nada sobre lo que podría explicarlas de otro modo, y no ve aquello que usted todavía no sabe nombrar. Lo que produce de útil son frases que puede llevar a una cita.

  1. Durante dos semanas, anote qué prepara antes de un intercambio y qué hace después. El después es la parte más informativa y la que más se olvida.
  2. Responda al cuestionario centrado en el camuflaje social y luego al que trata los rasgos autistas en la edad adulta. Comparar las dos lecturas vale más que una sola puntuación.
  3. Lleve esas notas a su médico de cabecera en lugar de la puntuación. Ambos cuestionarios se proponen al pie de esta página.

Lo que esta guía no dice

Esta página describe un mecanismo documentado desde 2016 y las cifras publicadas al respecto. No describe los criterios que emplean los profesionales, ni el desarrollo de una evaluación, ni los apoyos existentes, y no trata la infancia. Las cifras citadas se refieren a las muestras descritas en las publicaciones listadas en las fuentes, no a su situación. No sustituye ningún consejo médico.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el camuflaje social en una persona autista?
Es el conjunto de estrategias empleadas para ocultar rasgos autistas o compensar sus efectos durante una interacción: preparar frases, imitar reacciones, contener un gesto que calma. Hull y sus coautores lo describieron en 2017 a partir de 92 relatos y lo midieron en 2019 con un cuestionario de veinticinco enunciados repartidos en tres factores: compensación, enmascaramiento y asimilación.
¿Por qué se reconoce más tarde a las mujeres autistas?
Porque el reconocimiento se apoyó durante mucho tiempo en las presentaciones más visibles. El metaanálisis de Loomes y cols. publicado en 2017 lo muestra con cifras: buscando en población general aparecen 3,25 hombres por mujer, frente a 4,56 partiendo de personas ya identificadas. Esa diferencia corresponde a mujeres que cumplen los criterios sin haber sido reconocidas.
¿El camuflaje social es voluntario?
No en el sentido habitual de la palabra. Buena parte se aprende muy pronto y se vuelve automática, a menudo sin que la persona sepa nombrarla, y otra parte se decide sobre la marcha para sostener una situación concreta. No es ni una estratagema ni un defecto que corregir: es una adaptación a un entorno que no había previsto nada.
¿Existe un test de autismo para mujeres?
Ningún cuestionario en línea permite afirmar ni descartar un trastorno, responda quien responda. Lo que existe son cuestionarios de autoobservación escritos en torno al camuflaje social y no en torno a las presentaciones más visibles: plantean otras preguntas y suelen dar una lectura distinta en alguien que lleva mucho tiempo compensando.
¿El camuflaje afecta solo a las mujeres?
No. Es más marcado de media en mujeres, con un tamaño del efecto de 0,98 en el estudio de Lai y cols. publicado en 2017 sobre 60 adultos emparejados. Pero el estudio de Hull y cols. publicado en 2021 no encontró ninguna interacción entre camuflaje y género en la salud mental: el coste es el mismo sea cual sea el género de la persona.

Fuentes

  1. Hull, L., Petrides, K. V., Allison, C., Smith, P., Baron-Cohen, S., Lai, M.-C., & Mandy, W. (2017). "Putting on My Best Normal": Social Camouflaging in Adults with Autism Spectrum Conditions. Journal of Autism and Developmental Disorders, 47(8), 2519-2534. DOI 10.1007/s10803-017-3166-5 (abre una pestaña nueva)Étude qualitative auprès de 92 adultes. Modèle en trois temps : motivations, techniques, conséquences.
  2. Hull, L., Mandy, W., Lai, M.-C., Baron-Cohen, S., Allison, C., Smith, P., & Petrides, K. V. (2019). Development and Validation of the Camouflaging Autistic Traits Questionnaire (CAT-Q). Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(3), 819-833. DOI 10.1007/s10803-018-3792-6 (abre una pestaña nueva)25 énoncés, trois facteurs, 354 adultes autistes et 478 adultes non autistes.
  3. Lai, M.-C., Lombardo, M. V., Ruigrok, A. N. V., Chakrabarti, B., Auyeung, B., Szatmari, P., Happé, F., & Baron-Cohen, S. (2017). Quantifying and exploring camouflaging in men and women with autism. Autism, 21(6), 690-702. DOI 10.1177/1362361316671012 (abre una pestaña nueva)60 adultes appariés. Camouflage plus marqué chez les femmes, taille d'effet d = 0,98.
  4. Loomes, R., Hull, L., & Mandy, W. P. L. (2017). What Is the Male-to-Female Ratio in Autism Spectrum Disorder? A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 56(6), 466-474. DOI 10.1016/j.jaac.2017.03.013 (abre una pestaña nueva)54 études, plus de 13,7 millions de participants.
  5. Cage, E., & Troxell-Whitman, Z. (2019). Understanding the Reasons, Contexts and Costs of Camouflaging for Autistic Adults. Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(5), 1899-1911. DOI 10.1007/s10803-018-03878-x (abre una pestaña nueva)262 adultes autistes. Raisons, contextes et lien avec la santé mentale.
  6. Hull, L., Levy, L., Lai, M.-C., Petrides, K. V., Baron-Cohen, S., Allison, C., Smith, P., & Mandy, W. (2021). Is social camouflaging associated with anxiety and depression in autistic adults?. Molecular Autism, 12, article 13. DOI 10.1186/s13229-021-00421-1 (abre una pestaña nueva)Aucune interaction entre camouflage et genre : le lien avec la santé mentale vaut quel que soit le genre.
  7. Bargiela, S., Steward, R., & Mandy, W. (2016). The Experiences of Late-diagnosed Women with Autism Spectrum Conditions: An Investigation of the Female Autism Phenotype. Journal of Autism and Developmental Disorders, 46(10), 3281-3294. DOI 10.1007/s10803-016-2872-8 (abre una pestaña nueva)Étude qualitative auprès de 14 femmes âgées de 22 à 30 ans, identifiées tardivement.
  8. Begeer, S., Mandell, D., Wijnker-Holmes, B., Venderbosch, S., Rem, D., Stekelenburg, F., & Koot, H. M. (2013). Sex Differences in the Timing of Identification Among Children and Adults with Autism Spectrum Disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 43(5), 1151-1156. DOI 10.1007/s10803-012-1656-z (abre una pestaña nueva)2 275 personnes aux Pays-Bas. Identification plus tardive chez les femmes selon les groupes d'âge.

Estos cuestionarios tratan el tema de esta guía. Cada uno indica el origen de sus enunciados y su forma de cálculo.

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